lunes, 20 de julio de 2009

Si le cuesta pronunciarlo, no lo eche al carro !


Algo que muchas personas no hacen o no tienen la costumbre de hacer, es leer los ingredientes de los productos.
En Europa el consumidor esta acostumbrado a leer las etiquetas de los productos y no solo se fija en la tabla nutricional o en el precio sino en los ingredientes que éstos contienen, porqué?


Porque es nuestro derecho saber lo que nos estamos metiendo en el cuerpo.

No veo la razón de tener que consumir un producto en donde mas de la mitad de los ingredientes son impronunciables (personalmente si me cuesta leer algun ingrediente no lo compro).


Sorbato y Metabisulfito de potasio
Croscaramelosa sódica
Jarabe de maiz de alta fructosa (high fructose corn syrup = una de las causas principales de la obesa norteamérica)
Inositato y Guanilato sódico
Colorantes como el amarillo crepúsculo, etc..
la lista puede seguir como conejito duracell...

¿Nuestro cuerpo necesita ésto ?

Que una rata de laboratorio no haya tenido problemas con algun aditivo por unas semanas no significa que su uso sea seguro en humanos que lo utilizan de por vida.
Lo difícil del asunto es que estos químicos generalmente provocan daños a largo plazo y la acumulación de estos no se sentirán mañana, sino con el pasar de los años, y sus efectos serán explicados como "achaques de la edad" cuando éstos en realidad deberián llamarse "achaques de una mala alimentación".

En mi opinión recomiendo que cuando salgan de compras llenen el carro con la menor cantidad de productos con etiquetas, o sea:

Vaya al pasillo de frutas y verduras
Vaya al pasillo de legumbres y cereales (avena, arroz, quinoa)
Vaya al pasillo de las semillas y frutos secos
Vaya al pasillo de las carnes y pescados (de la mejor calidad que pueda comprar)

Imagínese que no esta en un supermercado sino en el campo, ahora llene el carro.
Asi de fácil.

(Y no se olvide de llevar su bolsa de compras)

3 comentarios:

Xilonem dijo...

Es una buena forma de ver el tema. Me extraña que en Chile aún se permita aditivos prohibidos en otros países como tartrazina y amarillo crepusculo, de hecho aparecen en negritas como para advertir, pero una persona promedio no anda leyendo etiquetas. La lógica que se sigue es...si lo venden es que se puede comer! una vez mas gracias!
Saludos

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tus publicaciones, realmente son buenisimas.

Saludos, Ana Luisa

Marco Turu dijo...

Gracias por el apoyo!